|
FUMÁNDOTE
Asomada a mi ventana,
contemplando la negra noche,
roto el silencio por la lluvia
encendí mi cigarrillo,
cerré mis ojos y...
Empecé a bucear en mi mente,
a dibujarte entre el humo,
entre mis dedos te tenía,
y reconozco que hacía de tí,
sólo lo que yo quería.
Te atraje a mi boca
para saborear tu saliva,
para recordar tu lengua,
traviesa, inquieta,
jugando con la mía.
Con cada calada que daba
se encendía mi pasión,
te imaginaba ardiente,
consumiéndote, gastándote,
por la excitación.
Eres como ese cigarrillo,
que me crea adicción,
te enciendo, te disfruto,
me asfixias con tu aire,
me impregno en tu olor.
G.G.M |