Su columna sentía cómo bajaba el deseo por cada una de sus vértebras con una fuerza arrolladora...
Las pulsaciones intensas, interminables se deslizaban hasta llegar a su espina dorsal. Quería recoger cada gota de rocío recorriendo su cuerpo con labios de amante y ella cedió a esos besos amorosos...iniciando un movimiento rítmico, contrayendo músculos, dibujando olas con su vientre, derramando miel.
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Sus dedos se empapaban del néctar que brotaba entre sus piernas mientras la absorbía, como es absorbida el agua por la tierra... Inmortal el momento en que el diálogo mudo se transformaba en clamor...